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Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH)

02/3/2010

La ECH es un espacio público en el que se realizan acciones cuyo argumento es la creación: escritura narrativa o ensayística, experimentación con los sentidos, comprensión de las artes, manipulación de nuevos lenguajes, viajes y visitas a centros de vanguardia, exposiciones monográficas, lecturas de Filosofía y de Historia, aprendizaje de retóricas, relaciones entre la vida cotidiana y la ciencia.

 

La historia de la ECH

La ECH nace cuando la fórmula pedagógica de la Escuela de Letras, fundada junto a otros pensadores en los años ´80, queda agotada como vanguardia. El trabajo de esta institución sirvió para asentar una pedagogía de la creación y, al inicio del nuevo siglo, las escuelas y talleres de creación literaria se contaron por docenas, no sólo en Madrid sino en la mayoría de capitales de provincias españolas.

Es en el año 2000, cuando fundamos junto a María Sendagorta, la ECH. Esta vez, el reto era otro: se trata de crear un centro de altos estudios especializado en la creación.

Durante estos diez años de andadura han pasado por la ECH más de 500 alumnos de entre 20 y 80 años de edad, de 15 nacionalidades diferentes. La preparación académica y profesional de los estudiantes es también muy diversa: periodistas, médicos, arquitectos, empresarios, ingenieros, informáticos, filósofos, funcionarios, financieros, sociólogos, pintores o músicos que, en su mayoría, mantienen un contacto permanente con la ECH lo cual supone un enorme enriquecimiento para ésta, puesto que todos estos perfiles actúan en favor de la creación y del conocimiento desde un mismo espacio. La ECH se ha convertido así en un centro aglutinador de talentos y miradas creadoras con una capacidad hasta ahora inexistente para actuar y pensar la realidad, y capaz de afrontar desde un horizonte nuevo y creativo el análisis y la resolución de conflictos, no sólo los creativos sino también los propios del ámbito empresarial y político.

 

La acción a la categoría de programa

La ECH sostiene una pedagogía que asume el riesgo y la incertidumbre de cada iniciativa como parte del talento creador; no cierra, sino que abre; no llega a conclusiones, sino que estimula los interrogantes; no vuelca en el sentido la interpretación o la explicación las claves del conocimiento, sino que procede en sus intervenciones como si todo estuviera por hacer. Su fin no es consumar creaciones, ya sea de libros, de profesionales competentes o de individuos más felices o adaptados a su entorno, ya que este fin prejuzga cualquier cosa que se haga y en consecuencia niega la posibilidad de actuar:

Como centro de enseñanza, la ECH eleva la acción a la categoría de programa, en todo su contrasentido: escritura narrativa o ensayística, experimentación con los sentidos, comprensión de las artes, manipulación de nuevos lenguajes, viajes y visitas a centros de vanguardia, exposiciones monográficas, lecturas de Filosofía y de Historia, aprendizaje de retóricas, relaciones entre la vida cotidiana y la ciencia.

La ECH hace acciones, es decir, asume el riesgo y la incertidumbre de cada iniciativa como parte del talento creador; no cierra, sino que abre; no llega a conclusiones, sino que estimula los interrogantes; no vuelca en el sentido, la interpretación o la explicación las claves del conocimiento, sino que procede en sus intervenciones como si todo estuviera por hacer.

 

¿Para qué sirve la ECH?

Para nada. Un espacio que se sostiene en la acción carece de servidumbre, no sirve a nada y no debe nada a las condiciones externas, sociales, académicas, laborales, en que se desenvuelve: del mismo modo en que podría decirse que una obra de arte no sirve para nada.

En cierto sentido, podría hablarse de este espacio como de un lujo, en tanto que hecho para ser contemplado, experimentado, convertido en propio.

 

¿Vale para algo la ECH?

Al carecer de equivalencia con el entorno o con las competencias habituales, podría decirse que carece de valor, pues no tiene objeto con el que compararse, ni tiene lugar en un mercado de productos.

Sólo cambiando el término de valor por el de virtud en su acepción clásica puede llegar a entenderse algo de lo que sucede en este lugar, pues la virtud es un camino que se aprende, pero que nadie puede enseñar. Y que se recorre solitariamente.

 

¿A quiénes se dirige la ECH?

A quienes exigen realizar acciones y rechazan ser únicamente agentes de producciones. A quienes no importa hacer cosas por nada. A quienes se dan a sí mismos los lujos que necesitan para experimentar la propia vida. A quienes no confunden valor y virtud.

 

Fundación para las Artes, la Creación Literaria y los Sentidos 

La ECH se constituye como Fundación para las Artes, la Creación Literaria y los Sentidos en junio de 2006 siguiendo con los mismos objetivos que tuviera la Escuela Contemporánea de Humanidades. (Conoce al Patronato de la Fundación para las Artes, la Creación Literaria y los Sentidos)

© 2008 Alejandro Gándara

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